La garganta y el útero: nuestra voz, una llave al placer 🌹

Hola Shaktis,

cada día siento con más fuerza en mi camino como mujer la relación tan íntima que existe entre nuestra garganta y nuestro útero, entre nuestra voz y nuestra capacidad de sentir.

Recuerda un momento en el que hayas afrontado una conversación incómoda en un vínculo íntimo, y que al terminarla, al haber podido expresarte, tu útero se relajó y conectaste con permiso de placer… ¿Crees que es casualidad? Las casualidades no existen aquí. Es biología, es química, es física, es tu sabio cuerpo.

Observa la foto de portada y las similitudes de todo esto que te cuento…

Desde la mirada del sagrado femenino, me gusta contemplar estos dos espacios como dos templos que se encuentran dentro de nosotras. El segundo chakra, Svadhisthana, relacionado con nuestra sensualidad, nuestras emociones, nuestra creatividad y nuestro placer. Y el quinto chakra, Vishuddha, relacionado con nuestra voz, nuestra expresión y nuestra verdad.

Otra pregunta que no me gusta tanto pero que debemos preguntarnos… ¿cuántas veces hemos aprendido a separar lo que sentimos de lo que nos atrevemos a expresar?

A mí me parece profundamente hermoso observar cómo a veces nos cuesta tanto decir lo que necesitamos, poner límites, expresar un deseo o simplemente dejar salir un sonido sin sentir vergüenza. Hemos aprendido a ser buenas niñas, a no molestar, a no ser demasiado intensas, demasiado sensibles, demasiado ruidosas. A veces, incluso, a sonreír, a hacer una broma mala, cuando por dentro necesitamos llorar. Y poco a poco, casi sin darnos cuenta, es así cómo nos alejamos de nuestra autenticidad.

Vengo con otra pregunta al estilo americano… ¿Y si recuperar nuestra voz fuera también una forma de regresar a nuestro placer? Pues sí, y esto lo vemos cada año en las Formaciones de Tantra para Mujeres.

Si me conoces, ya sabes que para mí mí, el placer va mucho más allá de la sexualidad. Es la capacidad de sentirnos vivas dentro de nuestro cuerpo, de disfrutar sin culpa, de recibir sin sentir que tenemos que devolver algo, de bailar porque sí, de dejarnos llevar por el movimiento de nuestras caderas y de escuchar lo que nuestro cuerpo necesita, sin juzgarlo. Y siento que nuestra voz puede acompañarnos en ese regreso, lo he vivido en mis carnes.

Para que sepas, empecé a cantar solamente hace unos pocos años, cuando siempre me habían dicho que yo tenía la voz muy quebrada, nódulos, voz de camionera, que no cantaba bien… Con todo ello, conocí a Ben en 2021 y fue la primera persona que me animaba a cantar mantras con el, que me hizo sentir en casa para poder explorar mi voz… Más tarde, mi profesor de guitarra Gaspar, ahora amigo, también me animó a cantar y así empezó mi camino en el mundo del Kirtan, Bhakti Yoga, canto de mantras.

Y te cuento todo esto, querida Diosa que me lees, porque cuando nos permitimos suspirar profundamente, cantar, emitir sonidos, expresar nuestras emociones o decir un no que llevábamos demasiado tiempo guardando, algo cambia en nuestra experiencia corporal. Dejamos de contenerlo todo, nos damos espacio, nos escuchamos, y aquí voy con todo… somos ejemplo para las nuevas mujeres, las mujeres que llegan ahora, las mujeres de la nueva humanidad, hagámoslo por ellas.

Nuestro cuerpo y nuestras emociones forman parte de una misma experiencia, y merecemos aprender a habitarnos con más ternura. Me gusta imaginar que nuestra garganta y nuestro útero mantienen una conversación silenciosa, que uno guarda el espacio de lo que sentimos y el otro nos ofrece la posibilidad de darle voz. Y cuando empezamos a escucharnos de verdad, podemos encontrar un poquito más de libertad en ambos lugares.

Usar nuestra voz es una llave al placer. Una llave para nombrar lo que deseamos, para compartir lo que nos duele, para pedir lo que necesitamos y para expresar quiénes somos sin tener que pedir perdón por ello. Una llave para dejar de encogernos y empezar a ocupar nuestro espacio. Una llave para recordar que no tenemos que ser agradables todo el tiempo, que no tenemos que estar disponibles para todo el mundo y que nuestro cuerpo no está aquí únicamente para cuidar, sostener o satisfacer las necesidades de los demás. También está aquí para sentir, disfrutar, crear y recibir. Y qué importante me parece recordar esto entre mujeres.

Muchas hemos crecido sin espacios donde poder hablar abiertamente de nuestro placer, de nuestros deseos, de nuestros ciclos, de nuestra sexualidad o de todo aquello que nos cuesta expresar. Por eso siento tan necesario crear espacios seguros donde podamos escucharnos, compartirnos y recordar que no estamos solas en este camino.

Porque, para mí, despertar nuestra consciencia como mujeres también es esto, aprender a escucharnos, a expresarnos y a tratarnos con la misma ternura con la que tantas veces cuidamos de los demás. Que podamos habitar nuestro cuerpo sin vergüenza, expresar nuestra verdad sin miedo y abrirnos al placer sin culpa.

Que nuestra voz tenga espacio.

Que nuestro sentir tenga espacio.

Y que nunca olvidemos que también merecemos disfrutar de la vida, profundamente, desde dentro.

Con amor,

Lucía 🌹

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